Ante los recientes episodios de violencia registrados en partidos de fútbol infantil de la ciudad y la región, el Concejo presentaron una propuesta para implementar de manera experimental una “tarjeta azul” en las divisiones formativas de Rosario.
La iniciativa plantea incorporar una herramienta disciplinaria intermedia entre la tarjeta amarilla y la roja. En situaciones de juego brusco grave, agresiones verbales, protestas excesivas o conductas intimidatorias, el árbitro podría disponer la salida temporal del jugador durante tres minutos.
El objetivo es que ese intervalo funcione no solo como una sanción, sino también como una instancia de contención y reflexión, para evitar que una situación de tensión escale dentro del campo de juego o se traslade posteriormente hacia afuera.
“Se debe intervenir antes de que el conflicto termine en una expulsión o, peor aún, en una agresión física como sucedió el último fin de semana en un partido de liga infantil”, sostuvo el concejal del Partido UNO e integrante del Interbloque Unidos, Pablo “Gato” Gavira.
Una sanción con acompañamiento
El proyecto contempla que durante los tres minutos de suspensión el jugador pueda ser acompañado por un profesional del área psicopedagógica, psicológica o socioeducativa. La intención es generar un espacio para trabajar sobre el manejo de la frustración, el respeto y la convivencia.
“La tarjeta azul no tiene que ser solamente una sanción. Queremos que sea una oportunidad para que un chico pueda frenar ese impulso agresivo, reflexionar, bajar la intensidad del momento y volver a la cancha entendiendo que su conducta está perjudicando su desempeño y el de su equipo”, explicó el concejal.
La propuesta también incluye instancias de concientización antes de los partidos, dirigidas a árbitros, jugadores, cuerpos técnicos y familias. Allí se explicaría el funcionamiento de la herramienta y se buscaría reforzar el compromiso colectivo con la prevención de situaciones violentas.
Una prueba piloto
La implementación sería inicialmente piloto y voluntaria, para las categorías inferiores masculinas y femeninas y las divisiones juveniles y formativas de las ligas de fútbol de Rosario que decidan adherir al programa.
El proyecto también propone avanzar, en una segunda etapa, en mecanismos específicos para intervenir ante amenazas, agresiones o conductas intimidatorias protagonizadas por integrantes de cuerpos técnicos, colaboradores o espectadores.
La iniciativa apunta así a ampliar las herramientas de prevención y abordar la violencia en el fútbol infantil desde una perspectiva disciplinaria, pero también educativa y de acompañamiento.


