Capi salió por un rato del fan fest y llegó al Vilela para visitar a los chicos que, por estar internados, no tienen la posibilidad de acercarse a los espacios donde se desarrollan las actividades de los Juegos. Durante el recorrido hubo juegos, bailes, abrazos y fotos, y la presencia de la mascota permitió que la rutina hospitalaria quedara en segundo plano por un momento.
La iniciativa surgió a partir de una propuesta del propio hospital. Silvia Giorgi, vicedirectora del Vilela, contó en diálogo con la prensa que la idea nació tras conversar con trabajadores, especialmente con personal de la guardia, que consideraron que la visita podía ser una experiencia positiva para los pacientes. Lo que estaba previsto como un recorrido breve terminó extendiéndose durante una hora y media por la cantidad de chicos, familiares y trabajadores que se acercaron a Capi.
La visita también puso en primer plano el trabajo que las voluntarias realizan durante todo el año. Clarisa Eguinoa Arteaga, jefa del servicio de voluntarias, explicó que actualmente son 70 mujeres —60 voluntarias y 10 aspirantes— cuya tarea es acompañar a los niños y sus familias durante las internaciones. Para eso organizan juegos, gestionan visitas de personajes y espectáculos y buscan generar momentos de distracción que permitan aliviar el miedo y el dolor asociados a la hospitalización.
Daniela Lucca, subjefa del servicio, explicó que el objetivo es que el paso de los chicos por el hospital sea “lo menos traumático posible”. Cuando los pacientes no pueden acercarse a una actividad, son las actividades las que buscan llegar hasta ellos: además de Capi, el hospital recibió recientemente al Circo Servian y en otras oportunidades contó con visitas de personajes como Batman y Batichica o propuestas especiales para fechas como el Día del Niño.
El acompañamiento también incluye a las familias y la entrega de juguetes durante fechas especiales como Navidad, Reyes y el Día del Niño. Las voluntarias procuran que los recuerdos de una internación no queden asociados únicamente a procedimientos médicos o momentos difíciles y sostienen su tarea con donaciones de la comunidad. “Queremos que ellos, más allá de que estén internados, sigan siendo chicos, que nunca dejen de jugar”, resumió Lucca.


