Desde fines de noviembre y hasta febrero se realizaron 112 controles de alcoholemia a conductores de embarcaciones en los muelles de 11 guarderías rosarinas. De ese total, sólo dos resultaron positivos, un dato que muestra responsabilidad por parte de la gran mayoría de quienes navegaron por el Paraná durante el verano.
Impulsados por la edil radical Anahí Schibelbein, los controles se realizaron después de más de una década sin ningún tipo de inspección al respecto, “pudimos lograrlo a partir de un trabajo en conjunto con Prefectura, quienes tienen la jurisdicción y la potestad de hacer los controles, con la Municipalidad de Rosario a través de control urbano y la provincia de Santa Fe a partir del préstamo de un alcoholímetro por parte de la Agencia de Seguridad Vial a Prefectura Naval”, destacó.
“Esto dio como resultado también la buena predisposición de los privados, particularmente las guarderías, porque estos controles se realizaron sobre muelles, ya que los agentes de Control Urbano de la Municipalidad no pueden bajar al agua. Por esa razón, cuando regresaban a las guarderías, Prefectura además de pedir documentación, realizaba los exámenes.
“Durante todos estos meses se estuvo presente en 11 guarderías, según una información brindada por Prefectura Naval Argentina. Se hicieron alrededor de 112 controles de alcoholemia a personas que conducían las embarcaciones y solamente dos de ellas resultaron con niveles superiores a los permitidos”, detalló la edil.
“Lo significativo es que después de más de una década en Rosario, y creo que es el único lugar en el país que tiene salida al río y que tiene este tamaño de parque náutico, se volvieron a hacer controles de consumo de alcohol en el río y eso, sin lugar a dudas, redundó en mayor seguridad para los usuarios y usuarias del río.


