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martes 27 febrero 2024
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Despenaliza mi decisión: la situación del aborto en Bolivia, el país con la tasa más alta de embarazo adolescente de Latinoamérica

Luego de meses de movilización en nuestro país, donde millones de mujeres salieron a las calles para reclamar por sus derechos, la experiencia se sigue repitiendo en todo América. Movilizaciones en México, Colombia, Chile, Ecuador y Bolivia hacen que la lucha continúe, se haga escuchar y esté presente.

De acuerdo a un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Bolivia es el país con la tasa más alta de embarazo adolescente de la región latinoamericana. El 13% de las muertes de mujeres en Bolivia se debe a abortos clandestinos mal practicados y es la tercera causa de muerte materna, de acuerdo al Ministerio de Salud de ese país.

Teniendo en cuenta datos del Sistema Nacional de Información en Salud, cada día, más de 180 adolescentes entre 15 a 19 años quedan embarazadas en Bolivia y además, doce niñas de entre 10 a 12 años quedan embarazadas por violación sexual, según la misma fuente. El Ministerio de Salud cuenta desde el año 1999 con el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, siendo uno de sus componentes el de anticoncepción, dando orientación e información a la población respecto a métodos anticonceptivos aunque no ofrece gratuitamente toda la gama de métodos modernos existentes.

Además, se estima que en 2016, 59.646 abortos fueron realizados en Bolivia según el estudio “Las cifras hablan II” de IPAS (Organización no gubernamental que trabaja para aumentar la capacidad de las mujeres y jóvenes de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos). Por eso hablé con Gioconda Diéguez de Bolivia, integrante del Pacto Nacional por la Despenalización del Aborto para saber más sobre la situación.

En su país, la Campaña “28 de septiembre” por el aborto libre, legal, seguro y gratuito lleva más de 20 años de movilización y acciones. En 2015 diversas activistas, organizaciones y redes de sociedad civil conformaron una plataforma para articular acciones e incidir en la elaboración de un nuevo código de sistema penal, buscando la despenalización total de la práctica cuando es por libre decisión de la mujer. Se estiman 185 abortos por día.

“En Bolivia el aborto es legal cuando el embarazo es consecuencia de violación sexual, incesto, rapto o estupro y cuando está en peligro la salud o vida de la mujer embarazada (Artículo Nº 266 del Código Penal). La sentencia constitucional del año 2014 (206/2014) desjudicializó los casos, es decir, no se requiere orden judicial para acceder a la atención”, relata Gioconda, quién además de ser parte de la campaña por el aborto es coordinadora en Derechos sexuales y reproductivos de Alianza por la Solidaridad. Se sumó al pacto desde su fundación en el 2015 y desde ese entonces se han unido por la necesidad de colocar en la agenda pública y política la despenalización del aborto para garantizar los plenos derechos de las mujeres, como un asunto de justicia social e igualdad. Posee una maestría en Salud Pública, con especialización en adolescentes y estuvo coordinando programas en la oficina de Alianza de Perú.

Datos para tener en cuenta

Según datos del Ministerio de Salud boliviano, cada día 115 mujeres llegan a los servicios por complicaciones relacionadas a abortos mal practicados. El código de sistema penal incorporó la ampliación de causales, la cual fue aprobado en el Poder Legislativo, promulgado por el Ejecutivo pero luego derogado. Desde el pacto nacional y C28 (campaña 28 de septiembre) continúan realizando acciones porque la lucha de las compañeras bolivianas no para ni parará.

Actualmente, en Bolivia no existe una ley específica de educación sexual integral. Existen sí normas internas en el sector de Educación que señalan la necesidad de trabajar temas como prevención de embarazo en adolescentes, prevención y atención de violencia, VIH y promoción de derechos sexuales y reproductivos pero no hay un monitoreo suficiente del cumplimiento de la incorporación de estas temáticas en las escuelas.

“Es importante resaltar que los derechos sexuales y derechos reproductivos están reconocidos a nivel Constitucional en el país (Art. 66 de la Constitución Política del Estado) y es importante trabajar en normativas y acciones que garanticen dicho ejercicio, sobretodo considerando que en el país se mantiene el alto porcentaje de embarazo en adolescentes”, cuenta Gioconda.

Sólo el 32,4% de las mujeres en edad reproductiva usan métodos modernos y existe una brecha entre la fecundidad deseada y la real, según datos de la EDSA -2016 (Encuesta Nacional de Demografía y Salud). “Un estudio de sociedad civil realizado en 2011, en cinco ciudades de Bolivia, señala que el 48% de mujeres tuvo al menos un embarazo no deseado en su vida. Gioconda cuenta que “aún hay mucho por hacer para garantizar el derecho a acceder a información completa y oportuna sobre anticoncepción y para acceder a insumos que permitan ejercer el derecho a decidir respecto a la maternidad (o no)”.

“Sabemos que hay servicios de salud que vienen cumpliendo con garantizar la atención del aborto legal, cuando la mujer lo solicita, pero no se cuenta con información oficial que permita medir el nivel de cumplimiento en todos los servicios de salud y podemos decir que no son la mayoría de servicios”, dice Gioconda. Con respecto a esto, se vienen desarrollando campañas desde sociedades civiles, como #DespenalizaMiDecisión, #SinRiesgo y otras, que vienen promoviendo información y reflexiones respecto a la despenalización del aborto y el acceso a aborto legal.

Actualmente en Bolivia, no hay casos de mujeres que hayan sido sentenciadas por practicarse un aborto pero si hubo chicas detenidas y acusadas de realizar la práctica de manera ilegal y que están siendo procesadas. Las denuncias fueron incluso por parte del propio médico que las trataba, lo cual es una vulneración del secreto profesional, a la libertad de conciencia así como los derechos de las mujeres a la salud y a la atención. Pero hay una vulneración mucho peor, aquella correspondiente a negarle a la chica el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

El papel del Estado y la Iglesia

En Bolivia, como en otros países, las jerarquías de las iglesias (católica y otras) intervienen en contra de la garantía de derechos de las mujeres; esto denota aún la resistencia por erradicar el sistema patriarcal-machista imperante dentro de las iglesias, donde la mujer es considerada como un ser inferior y subordinado, modelo que quieren mantener. Y el interés de que eso se replique en toda la sociedad a través de políticas públicas.

“Si bien, por ejemplo la Iglesia Católica tiene como un principio la supremacía de la libertad de conciencia, el actuar de las autoridades eclesiales están en contra del reconocimiento de este principio. Además, y lo principal, Bolivia es un Estado laico, la Constitución Política señala que “El Estado es independiente de la religión”, por lo que no debe permitirse la intervención de las Iglesias en contra de políticas que buscan el avance en la garantía de los derechos de las mujeres o derechos de la población LGBTI, que son los dos temas en donde principalmente vienen interviniendo, junto a grupos antiderechos que actúan en el país: contra la garantía de derechos sexuales y derechos reproductivos, y en favor de mantener la discriminación contra determinados grupos”, relata Gioconda Diéguez.

Con respecto al papel del Estado, cuenta: “La ampliación de causales que incorporó el Código Penal derogado hace unos meses, debería ser analizada nuevamente en el país. Aunque más que ampliación de causales, esperamos que en algún momento se cumpla con la garantía de los derechos constitucionales y se despenalice totalmente el aborto cuando es por libre decisión de la mujer”.

El Estado Plurinacional de Bolivia contempla a través del Código Penal actual algunas causales en el cual el aborto no es penalizado (aborto impune, según el Código Penal), pero aún no garantiza a las mujeres el pleno acceso a dicha atención en los servicios públicos.

Pero lamentablemente, hay una parte de la sociedad que recurre a la violencia y amenazas para impedir que ejerzamos el control absoluto sobre nuestros cuerpos.

“Recibimos amenazas sobre todo a través de las redes virtuales esta violencia se ha acrecentado, tildándonos de “asesinas”, “putas”, “inútiles”, “femilocas”, “feminazis”, etc, quienes se autodenominan “provida” incluso nos han “animado” a quitarnos la vida a nosotras mismas. Hemos recibido ataques, sin argumentos sólidos contra nuestra propuesta de despenalización del aborto. El patriarcado buscará seguir violentándonos a quienes “osamos” cuestionarlo y luchamos por erradicarlo, pero nuestra lucha no parará, porque es justa”.

Tal como lo dice Gioconda, por supuesto que esta lucha es justa. La mujer siempre fue oprimida y lo sigue siendo en muchos casos pero las dueñas de nuestros cuerpos somos nosotras. Nosotras decidimos, nadie más. Ni la Iglesia, ni el Estado, ni la sociedad. Nadie. ¿O acaso está escrito que la mujer vino a este mundo solo para ser madre? La maternidad debe ser deseada. Y lo estamos demostrando en cada rincón, en cada lugar, en cada charla.

Además comprender que miles de mujeres mueren debido a los abortos clandestinos, a las malas prácticas, a la mala información y a la falta de una educación sexual integral para todes. Las campañas que se fueron realizando en Bolivia fueron inspiradas también por las luchas que damos en Argentina, sobre todo este año durante el debate en el Congreso.

“Nuestro color violeta ha sido característico en todos estos años y, a partir de la importante movilización de las compañeras argentinas, de esa fuerte ola verde feminista que nació allá pero que nos ha llegado y repercutido en toda Latinoamérica, hemos asumido también el pañuelo verde”, expresa Gioconda.

“Este año hemos acompañado a la distancia toda la lucha feminista en Argentina en el marco de todo el debate desarrollado, pues es también nuestra lucha, pues buscamos que Bolivia, Argentina y toda Latinoamérica sea feminista y que se garanticen plenamente los derechos de las mujeres. En los últimos meses, en nuestras movilizaciones aquí en Bolivia, incluida nuestra movilización por el 28 de septiembre, hemos realizado pañuelazos y usado pañuelos verdes, combinándolos con el color morado de nuestros afiches y pancartas. Nuestras consignas han sido por el “Aborto libre, seguro, gratuito” y diciéndole al Estado y la sociedad ¡Despenaliza Mi Decisión!. C28, el Pacto y diversas colectivas y feministas independientes hemos alzado nuestras voces por abortos libres, gratuitos y seguros para todas las mujeres, sin discriminación”.

Nuestro grito verde cruza las fronteras. La lucha Latinoamericana por el aborto será ley, será gratuito, será seguro, será libre.

 

Fotos: Facebook “Despenalizá mi decisión Bolivia”

Anto Beccari
Anto Beccari
Periodista feminista

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