Rosario se prepara para recibir una propuesta intensa y reflexiva sobre los costados más complejos de la creación humana. Este sábado 19, a las 21, la sala La Escalera (9 de Julio 324) estrenará “Quemarlo todo”, una obra escrita y dirigida por Carlos Romagnoli que promete dejar una marca profunda en los espectadores. Tras la función inaugural, el espectáculo continuará en cartelera el sábado 26 y durante los sábados de octubre. Las entradas se encuentran disponibles a un valor anticipado de 20.000 pesos o a 25.000 pesos en la puerta de la sala, con reservas previas al 341 2110858. Obra recomendada para mayores de 16 años.
La historia sigue de cerca a una artista consagrada que, atrapada en las sombras del olvido, decide poner fin a su existencia. Sin embargo, su plan trágico se ve interrumpido por la intervención de su asistenta y por la llegada simultánea de un visitante inesperado. Este recién llegado trae consigo una oferta deslumbrante que promete rescatarla de la marginación, aunque el precio exigido resulta insostenible. Con esta premisa, la obra construye un ambiente de tensión sostenida y profundos dilemas éticos.
El elenco está formado por Florencia Dlugovitzky, Leonor Capara y Gabriel Rocca, acompañados por un equipo técnico que incluye el diseño de vestuario y la asistencia de Ivana López, junto al diseño de iluminación a cargo de Marcelo Pucheta.
Más allá del conflicto inmediato entre sus personajes, la obra ofrece una lectura crítica sobre el contexto sociocultural contemporáneo. Su director explica que la figura central actúa como un reflejo transparente del trato que reciben las expresiones estéticas en tiempos de rápida degradación e indiferencia. Romagnoli señala también que la pieza visibiliza la batalla histórica de los artistas contra estructuras que buscan aplastar la vocación y forzar el abandono de los deseos más auténticos. En ese sentido, el realizador invita a la comunidad a presenciar la puesta recordando que una sociedad encuentra su solidez e inteligencia en el desarrollo de su cultura, advirtiendo que desechar la expresión artística significa, en última instancia, desgajarse a uno mismo.


