Una vez más parecería que si no se sufre, no vale. En un partido dramático, la Selección Argentina se impuso ante Egipto y pasó a cuartos de final. Lo rosarinos, como es costumbre, no dudaron en salir a las calles a celebrar el triunfo y el Monumento Nacional a la Bandera ya es el escenario de una fiesta.
El Monumento se tiñó de celeste y blanco: remeras y banderas inundaron la explanada este martes. Abrazos, lágrimas y una alegría delirante es la postal al lado del río Paraná. Y además, cantos, bombos y bocinazos son la banda sonora de este festejo.
Es que no es para menos. El triunfo de La Scaloneta no sólo fue difícil sino que hasta el minuto 80 parecía imposible. Los ánimos estaban ya por el piso cuando el equipo argentino emprendió una remontada gloriosa.


