El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el informe sobre las condiciones de vida en el Gran Buenos Aires correspondiente a febrero de 2026, revelando un nuevo incremento en las canastas que definen los umbrales de pobreza e indigencia en el país. Para un hogar de cuatro integrantes, el costo de la Canasta Básica Total (CBT) se ubicó en $1.397.671,83, cifra necesaria para cubrir alimentos, servicios y bienes básicos y así no caer bajo la línea de pobreza.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide exclusivamente los requerimientos nutricionales mínimos, alcanzó para esa misma familia los $644.088,41.Este valor representa el límite de la indigencia, indicando que cualquier hogar con ingresos inferiores a ese monto no alcanza a cubrir sus necesidades energéticas y proteicas básicas.
Si se analiza el impacto en términos individuales, un adulto equivalente necesitó $452.321 para cubrir su canasta total y $208.443 para la alimentaria durante el segundo mes del año. El informe destaca que la variación mensual de la CBA fue del 3,2%, superando el incremento de la CBT, que fue del 2,7%.
La situación se vuelve aún más crítica al observar los datos interanuales. Según las fuentes oficiales, la Canasta Básica Alimentaria sufrió un salto del 37,6% en los últimos doce meses, mientras que la Canasta Básica Total acumuló un alza del 32,1% respecto al mismo mes del año anterior. Estos números reflejan que la inflación ha golpeado con mayor fuerza a los alimentos esenciales que al resto de los bienes y servicios.
Para los hogares de mayor tamaño, el panorama es todavía más complejo. Un grupo familiar compuesto por cinco integrantes (un varón y una mujer de 30 años con tres hijos pequeños) requirió en febrero $1.470.043,19 para no ser considerado pobre y $677.439,26 para no ser indigente.
Cabe recordar que la CBA se determina tomando en cuenta los hábitos de consumo de la población y los requerimientos kilocalóricos imprescindibles para un varón adulto. La CBT, en tanto, amplía esa medición al incluir bienes y servicios no alimentarios mediante la aplicación del coeficiente de Engel. Con estos nuevos valores, el acceso a la alimentación y a una vida digna sigue siendo el principal desafío para los trabajadores argentinos frente al constante avance de los precios.


