El proyecto de ampliación del Museo Castagnino desató este jueves un fuerte cruce político entre el municipio y el peronismo rosarino. Luego de los cuestionamientos de la oposición, el secretario de Gobierno, Sebastián Chale, defendió el esquema de financiamiento privado y remarcó que se trata de una obra que no le costará dinero a los contribuyentes.
La polémica se activó tras un extenso descargo del secretario de Cultura, Federico Valentini, quien calificó de “mentira” e “irresponsabilidad” el reclamo por un anteproyecto impulsado en 2017. Según explicó, el municipio nunca estuvo obligado a ejecutar ese diseño, cuyo costo actualizado superaría los 9 millones de dólares y que fue descartado por carecer de viabilidad económica.
Desde el Ejecutivo señalaron que la nueva propuesta apunta a resolver problemas estructurales históricos del museo mediante un fideicomiso financiado por empresas locales. “Es una solución posible, financiada y real”, sostuvieron, y subrayaron que permite modernizar el Castagnino sin comprometer recursos públicos en un contexto de restricción presupuestaria.
La respuesta del peronismo no tardó en llegar y puso el foco en el rol de los privados, al cuestionar si el Museo Macro no se encuentra “prácticamente privatizado” por las mismas firmas que ahora impulsan la obra. Chale recogió el guante y respondió con dureza en redes sociales: “Está enojado el Peronismo de Rosario porque vamos a hacer una obra que no le va a costar un peso a los rosarinos”, lanzó.
Desde el Palacio de los Leones ratificaron que no habrá marcha atrás con el proyecto y defendieron la decisión política de avanzar con la ampliación. Para el oficialismo, el verdadero compromiso con el patrimonio cultural es concretar una obra viable y financiada, y no sostener debates sobre proyectos que, aseguran, nunca tuvieron posibilidades reales de realizarse.


