Rosario volvió a vivir su fiesta. Y el Clásico volvió a demostrar la diferencia que hoy hay entre uno y otro. Ante una multitud en el Coloso Marcelo Bielsa, Central le ganó 2-0 a Newell’s gracias a los goles de Ángel Di María y Enzo Copetti. Así, el Canalla estiró a 22 la distancia en clásicos ante su eterno rival y dejó nocaut a la Lepra, que se hunde en la tabla y cada día se complica más en la tabla de promedios.

Nadie se esperaba un arranque como el que se dio en el primer tiempo: con llegadas y emociones. Newell’s esperó pero fue incisivo de contra; y Central manejó mejor la pelota en ese inicio y también arrimó peligro contra el arco leproso.
El minuto 8 fue un torbellino. Di María quedó solo dentro del área, pero su pie izquierdo no tuvo recorrido y su definición fue impedida por Barlasina. Y en la contra, Newell’s desaprovechó una chance inmejorable cuando Núñez desairó a Ovando y asistió a Ramírez, pero el cierre providencial de Coronel salvó al Canalla.

Los de Kudelka volvieron a arrimarse y con más peligro a los 11 cuando Núlez volvió a dejar en el camino a Ovando pero su remate rozó en Ledesma y dio en el palo derecho; el rebote le quedaba a Ramírez, pero Coronel volvió a cerrar e impedir el grito rojinegro.
Hasta ahí se jugó el clásico en el primer tiempo. ¿Por qué? Sencillo: porque los dos se retrasaron, se prestaron la pelota, comenzaron a equivocarse más seguido y ambos arco quedaron a kilómetros de distancia.
Newell’s bajó el ritmo, trató de replegarse y apostar a alguna contra. Aunque poco pudo hacer. Y Central dependió de alguna individualidad, pero como Di María estaba sentido -se notó que una molestia en su pierna izquerda le impidió moverse con sultura- no pudo generar peligro contra el arco de Barlasina.
Hubo pierna fuerte, se sumaron las imprecisiones, creció el nerviosismo y las patadas. Así, el clásico se hizo luchado, cortado y mal jugado. Y lo mejor fue el pitazo de Yael Falcón Pérez para mandar al vestuario a todos.

Central golpeó de arranque en el complemento. A los 6, Julián Fernández mandó un centro pasado, Véliz ganó de arriba antes que se vaya por el fondo y el balón le quedó a Di María, quien con un zurdazo rasante y esquinado puso el 1-0.
Newell’s sintió el mazazo. Y poco pudo hacer en lo que vino. El equipo se largo, careció de un conductor y no puso en peligro a Ledesma.
Mientras, Central, ya con Campaz en lugar del lesionado Di María, comenzó a buscar el remate del clásico. Y así desperdiciaron sus chances Véliz, Giménez y Campaz.
Pero se veía que Central iba a aumentar. Y lo hizo. A los 35 llegó un centro de Campaz, Ovando ganó de arriba y Copetti, de atropellada, la empujó y selló lo que a la postre sería el sexto clásico consecutivo ganado.
Central no jugó bien, pero a ningún hincha canalla hoy le importa eso. No le hizo falta demostrar nada, ni ser mejor en el trámite. Solo esperó su momento o el momento de debilidad de su rival y aprovechó. El Canalla volvió a ganar un clásico más; el sexto consecutivo, otro en el Coloso, donde lleva 18 años sin perder. Arroyito está de fiesta y Newell’s se derrumba.


