Un episodio de fuerte tensión se vivió este lunes por la mañana en barrio Alberdi, cuando el personal de la escuela Luis Rullán detectó un objeto sospechoso en el ingreso al establecimiento, acompañado por notas intimidatorias. La situación obligó a un rápido operativo policial y a la evacuación preventiva del edificio, antes de que comenzara la jornada escolar. Por lo tanto, la semana empezó sin clases en ese establecimiento del norte rosarino, en el pasaje Telmo Ibarra al 1900.
El hallazgo se produjo minutos antes del horario de entrada, cuando las porteras abrían el colegio y se preparaban para recibir a los alumnos. Al advertir la presencia de un artefacto con apariencia de granada, una de ellas lo apartó de la puerta y dio aviso inmediato al 911.
En pocos minutos, efectivos policiales cercaron la zona en la intersección de Superí y Molina, mientras la Brigada Antiexplosivos tomó intervención para analizar el objeto. Docentes y personal no docente debieron permanecer fuera del establecimiento, a la espera del procedimiento.
De acuerdo a las primeras evaluaciones, se trataría de un encendedor con forma de granada, aunque el protocolo de seguridad se activó de todos modos ante la posibilidad de un artefacto real.
Junto al objeto, se encontraron mensajes amenazantes dirigidos a personas presuntamente vinculadas a entornos delictivos, lo que en principio alejaría el episodio de un conflicto interno de la institución. En lo puntual, el mensaje aludió al ámbito de un sujeto conocido en el hampa como “Frentudo” Fernández, dealer de drogas en zona norte. Uno de su entorno, el Gordo Axel R., fue detenido la semana pasada en Villa Mugueta, adonde se había refugiado como ayudante de campo del club de fútbol local Eduardo Hertz, tras estar prófugo desde 2024. La policía lo arrestó minutos antes del inicio de un partido.
Sin embargo, el impacto en la comunidad educativa de Alberdi fue inmediato.
El hecho ocurre en un clima de alta sensibilidad, a pocos días del tiroteo en una escuela de San Cristóbal, lo que profundizó la preocupación entre familias, docentes y vecinos. Aunque el artefacto no representaría un peligro real, la escena bastó para reactivar temores y encender las alarmas en el ámbito escolar rosarino.
Fuente: RosarioPlus


